Entre directo al mostrador mirando el reloj, luego al chico
de la sonrisa comercial y le pido un cortado sin azúcar y el teléfono para una
llamada urgente; el café en cinco minutos, el teléfono no se lo permiten
prestármelo; se disculpo con otra sonrisa obligada, “todo bien” le dije, y me senté
a esperar mi taza, le eche un ojo mas a la bicicleta que había amarrado a la
reja de la ventana y saque mi cuaderno para revisar el texto,
Tengo la soga del tiempo al cuello ya que esta vez no llego
al cierro, no es que no tenga el material, es mas, me sobra, lo que me falta es
el tiempo para entregarlo o las fuerzas para encontrar más ratitos en mis días.
“ENTREGA QUE VAMOS RETRAZADOS!!”, dice el mensaje en mi
teléfono, hace como una semana atrás, y yo que no se cómo enviarlo sin
postergar mis horas de sueño, ni dejar
pasar la gran oportunidad de darles a todos algo para leer esta semana.
Intente enviar tres veces mi trabajo (Me creerías?) pero entre una cosita y otra los días se me
fueron pasando.
Llegue a trescientas palabras, puse un punto final, y le di
un clic a “Hecho”, entonces levante la vista y te vi del otro lado del salón,
en la última fila del pasillo camino al baño. En un sweater azul francia, que
ahora recuerdo, es el que llevabas puesto la primera vez que te vi con ella.
Los dos de la mano. La llevabas de la mano como horas antes
me llevabas a mi también así, esa mano mentirosa que ahora levantas para saludar. Te miro, dibujo una mueca en
los labios, sonrío, cierro el
cuaderno de notas tomo mi bolso y voy
directo a vos, sonreís también y parece que esos tres años no hubieran
existido, como si el tiempo se hubiera detenido
después que te dije “He sido tan feliz contigo” y volteé la sala de
cabeza del portazo que di al marcharme.
Nos miramos te mire, y recordamos, o
recordaba solo yo, pero algo había en
esos ojos tuyos, admiración, sorpresa, temor…un poco de cada cosa. Entonces la
vi reflejada en la ventana atrás tuyo, la mirada era para ella, para tu
presente y ahí fue cuando me miraste, te
disculpaste , pediste permiso y ella paso.
Entonces tus ojos decían “No te recuerdo” (Mentían!). Tanta
razón tenía quien me dijo mientras yo me escondía tras un pañuelo “Leemos, no lo escrito, sino
lo que deseamos ver”, y cuando estaba a punto de cometer una estupidez, èl me
tocó el hombro y señaló la mesa con mi taza de café. Di media vuelta y
regresaron esos tres años de silencio.
Tomé la mitad del mapa que aun guardaba de cómo volver
siempre a ti y lo deje salir volando por la ventana, voló tan lejos como fuera
del alcance de mis manos, lejos, como
hasta el pasado.
Mira, no estabas en mis planes, pero ayer estabas ahí, esta
vez sin depender de tus tiempos, sino de los míos.
Me iré de tus recuerdos como Salí de ese café pero juro y lo
siento no miento…. Me viste partir.
Pd: No me fui ese día con las manos vacías. Bajo la taza de
café dejó su teléfono.
solo queda una duda... sere todavia motivo de tu inspiracion? fue la pregunta que el le hizo al levantarce de donde estaba sentada un momentito antes de que volteara su rostro,,,ella solo se fue dejandole la duda que aun le consume el alma...podrias calmar esta angustia de saber que esta en tu mente si es protagonista de tus musas?
ResponderEliminarJAMAS ESTARE AUSENTE
Aun vives aquí; aun cada una de tus palabras pisan fuerte a mi lado. Aun vives en mi...Como no serlo si jamas estarás ausente.
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