
Un trabajo sin hacer
Tonto de mi me había quedado dormido, mire la hora, eran las diez y cuarto, tomé la cafetera y me serví una taza, la tomaba lentamente mientras miraba el desorden, con un paño me dispuse a limpiar todo lo que no se viese a plena vista, no había quedado tan mal.
Estaba cansado, aún así, había perdido demasiado tiempo al dormir, me habían dado hasta las doce para hacerlo, y eran las once y cuarto, Solo quedaba un tiempo para revisar las cosas.
Once y cuarenta y cinco; ya era tarde, debía irme, tomé mis cosas y las guardé en mi maleta, tomé mis llaves, mi saco me puse los guantes y abrí la llave del gas. Salí afuera, metí las cosas en el maletero y empecé a manejar el auto, recién en la avenida principal llame a la policía, con la seguridad que había en el barrio, para cuando llegaran no quedaría nada.
Maxiliano Matias Torres
Octubre 2011
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