
Tengo siete vidas,
Me alejo y cuido de mi ultimo vestido.
Con esta no puedo errar
Tengo siete vidas
Tenemos en nuestras vidas personajes culpables de habernos convertido en seres tan sensibles.

Quisiera ser escritor….
Y con mis palabras
cambiar la vida de lo que me lean
expresar sentimientos
que den vuelta al corazón
que trasporten almas por donde quiera
palabras que se utilicen para enamorar
para disculpar
para cautivar
para llegar al fondo del corazón.
Quisiera ser escritor….
Y plasmar en una hoja
lo que pasa por mi mente
lo que muy difícil es expresar con palabras…
Lo que solo los ojos entienden.
Quisiera ser escritor
pero mis manos no entiende
lo que siente el corazón
son incapaces de trascribir
lo que estalla en mi interior
lo que siento
lo que me hace humano
lo que me permite
vivir con la esperanza
de que mañana será un día mejor.
Quisiera ser escritor….
Pero tendré que resignarme
a leer de los demás
a los que jamás podrán igualar
las palabras que escribiría
si yo fuera escritor.
J.E.A
Las promesas, tardes, todas, los cumplidos no tanto,
Hoy, son todos cumplidos,
la sorpresa, el desarraigo de sentimientos,
una tormenta
¿Te preguntas que dicen todos?
Fue una tormenta,
una enorme y devoradora tormenta.
Les arranco a todos palabras a todos
¿Te lo imaginas?
Asomémonos un momento y veámoslo.
La tormenta se llevó todo,
de a poco tus sobrevivientes intentan levantar lo que les quedo a la vista,
entre llantos y sollozos van levantando lo poco, lo no tanto,
las grandes proezas, los tesoros más guardados,
hasta esos que parecían garabatos
pero para ellos son objetos valiosos.
También, puedes ver a los curiosos acercarse e intentar entre los tuyos mezclarse
inventan pertenencias, levantan tierra entre sus manos y fingen recuerdos.
Pero es parte de una tormenta también eso.
Mañana, mañana será peor,
mañana saldrá el sol sobre la cabeza de todos,
lloverá, viento granizo hermosas mañanas,
perfectos atardeceres y pondrá a todos a pensar,
¿Cómo es hoy tu sol?
¿Quién tapará esta noche si hace frio?
Sin explicaciones ,
sin maletas en las manos,
sin despedidas dramáticas,
sin últimas palabras,
sin enojos ,
sin perdones,
sin abrazos,
sin ignorarnos,
sin regalos prometidos,
sin cartas desde lejos …
sin Vos.


Un trabajo sin hacer
Tonto de mi me había quedado dormido, mire la hora, eran las diez y cuarto, tomé la cafetera y me serví una taza, la tomaba lentamente mientras miraba el desorden, con un paño me dispuse a limpiar todo lo que no se viese a plena vista, no había quedado tan mal.
Estaba cansado, aún así, había perdido demasiado tiempo al dormir, me habían dado hasta las doce para hacerlo, y eran las once y cuarto, Solo quedaba un tiempo para revisar las cosas.
Once y cuarenta y cinco; ya era tarde, debía irme, tomé mis cosas y las guardé en mi maleta, tomé mis llaves, mi saco me puse los guantes y abrí la llave del gas. Salí afuera, metí las cosas en el maletero y empecé a manejar el auto, recién en la avenida principal llame a la policía, con la seguridad que había en el barrio, para cuando llegaran no quedaría nada.
Maxiliano Matias Torres
Octubre 2011


