No podía el día ser más caluroso, nada más que esperar para estos días de febrero en Buenos Aires.
No ha sido una mañana productiva para mi, cita con el odontólogo, entrevista de trabajo en un sitio de miedo y calor, odio el calor.
Cuatro calles a la parada del colectivo, mucha gente en las calles ¿Que hace está gente con este calor ?, paro un colectivo y una señora que llega corriendo se sube como sí hubiera parado yo un taxi para ella.
Se tarda media vida en encontrar la SUBE para pagar el boleto y la apuro para pagar el mío antes. Le doy un pequeño empujón mientras ella aún revuelve su cartera y veo asientos libres, elijo mirando al frente porque me marea ir en esos asientos en los que vas de espaldas al camino, es para gente que o se quiere sorprender o conoce el recorrido de memoria, a mi me dan nauseas a los diez minutos de viaje.todo
Tres pasajeros más tarde la señora pago su boleto y se sentó a mi lado "Ay, acá mejor, esos asientos al revés a mi me marean, es por la miopía dijo el doctor¿Que calor no?!y es febrero, ya pasará, una buena lluvia y calma, pero tormenta porque sí llueve poquito no sirve y después se levanta una humedad terrible, que a mi me mata"
Ella hablo, opino y se respondió sola. Intenté llevar mi cerebro hacia un cartel de publicidad de gaseosa cola, de esas en las que están felices bajo el sol tomando el producto de publicidad, pero su vocecita me trajo de regreso como un meteorito afectado por la gravedad de un planeta y este planeta era de horror.
De repente recordé que tenia los auriculares en la cartera, los saqué, busqué el album MÁS y listo, paz!
Doblando en la avenida suben varios pasajeros, frente a mi, del lado de la ventanilla se sienta una joven, lo adivino por el rabillo del ojo, ya que no levanté la mirada, curiosiaba en FACEBOOK para pasar el rato, mientras seguía la música en mis oídos.
"Hey!" , me pareció escuchar, levanté la vista y el joven de cameseta a rayas y bermudas, sentado en el regazo de su madre efectivamente había dicho "Hey!"
Lo mire con cara de "Que hay?!" el me miro fijamente, muy penetrante mirada, el hizo una sonrisa de media lado y miro hacia abajo, retomó la guerra de ojos "Estoy seguro que eres tú" Eso decían esos ojos, "Perdon, pero no lo sé, no recuerdo" , "Normal", dijo su mirada, "Yo aún no recuerdo mucho y lo poco que recuerdo lo olvidare en meses, pero que eres tú, eso no se me quita, ojalá tuviera un papel y supiera escribir para contarte lo que sucedió, te juro que estuve ahí" , estaba yo pérdida en sus ojos castaños y sólo eran muecas y balbuceos a la vista de los demás.
Extendió la mano y me dio su mamadera, "Ya lo dejé ", le dije en nuestro lenguaje de ojos.
El sonrio de media lado otra vez,miró hacia abajo y cuando un flash de recuerdos querían venir a mi cabeza, la mujer que le llevaba en brazos se levanta y va hacia la puerta, ambos miraban hacia la calle, el se dio vuelta me tomó de la blusa y tenía el ceño fruncido "Hey,que haces?" Le dijo la.madre, "Deja esa chica en paz!Perdona, es que parece que han conectado en el viaje, te habrá confundido con alguien más, no es de hacer eso" El rostro del joven peleaba por no volver a ser un niño más, " Te juro que estuve ahí" , fue lo último que vi en su cara cuando se alejada el colectivo de esa esquina y lo perdí de vista.
"Ay los bebes!! que cosas tan lindas no?!" Opino sin ser invitada al tema mi compañera de asiento. " Sí, sí, son todo un caso" le dije como para tener un fin de la conversación, me paré pidiéndole permiso, y no dejaba de pensar en esa sensación interrumpida por su partida. Toqué el timbre dos paradas antes.
Justo por bajar la señora también se para a mi lado. Cuando paro el micro, bajo y se queda parado con las puertas abiertas un rato más "No te preocupes", dijo la señora desde arriba aún, "Sí dijo que estuvo ahí debe ser cierto, ustedes no eran de engañarse, lo recuerdo bien" y el semáforo cambio, las puertas se cerraron y todo se alejó.
Treinta y seis grados en esa tarde de Buenos Aires pero a mi se me congelo la sangre, sudor frío por la frente, me senté un momento en el cordón de la vereda.
¿Será que estas cosas sólo me pasan a mi?
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